La calidad de la comida y las condiciones de higiene son degradantes. Causa de sobre población, el menú que se le da a los presos es de muy baja calidad dado a que son tantas bocas a las que hay que alimentar que no se puede asegurar un menú digno para cada uno de los presos. Es por esto que la comida que reciben los reclusos es muy poco apetecible y consiste en su mayoría en una gran cantidad de harinas que terminan por mezclarse con los otros alimentos haciendo un embudo que los reclusos terminan consumiendo solo por supervivencia, así lo manifestaron varios de los cautivos con los que pudimos hablar en la cárcel. Además de la baja calidad de la comida, estos solo reciben dos comidas al día, y a muy tempranas horas del dia, razón por la cual, los presos más dominantes matonean a los más vulnerables para poder quedarse con su plato de comida.
Sin embargo, más preocupante que la calidad de la comida, son las condiciones de higiene y salubridad de la cárcel. No existe un sistema de saneamiento básico adecuado, esto haciendo referencia a fuentes y sistemas de abastecimiento de agua para uso y consumo humano, disposición sanitaria de excrementos y orina, manejo sanitario de los residuos sólidos, conocidos como basura, y control de plagas nocivas, como ratas, cucarachas, pulgas, etc. Desde que se ingresa a la cárcel se convierte evidente el fuerte olor a orines y excremento que emana de los pabellones. La causa de esto es la falta de disposición sanitaria para tanta población de presos, hay muy pocos orinales y estos no tienen un buen funcionamiento, por lo que los presos recurren a hacer sus necesidades en los rincones de los patios o en cualquier lugar que parezca propicio para ello. No hay quien limpie estos desechos, lo que causa enfermedades e infecciones a los reclusos.
Como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el artículo 25 bajo los Principios 24 al 26 del Conjunto de Principios; y las sentencias T-606 y607 de la Corte Constitucional, La salud es un derecho de los internos que se traduce en la posibilidad real y efectiva de recibir la atención médica, psicológica o siquiátrica que requieran. Tuvimos la oportunidad de conversar con uno de los detenidos, quien nos comentó que el sistema de salud en la cárcel es prácticamente nulo, a aquellos presos enfermos no se les brinda ni la atención adecuada ni los medicamentos que se les debe suplir. Además, todos los presos están expuestos a infecciones y plagas que solo contribuyen al fortalecimiento de más enfermedades.
No solo debe tomarse en cuenta las condiciones de salud física de los presos, sino también las condiciones de salud mental de estos. La Cárcel la Modelo cuenta con un grupo de psicólogos que atienden a los presos que sientan la necesidad de recibir ayuda profesional. Sin embargo, por miedo a ser tildados de locos, y a ser víctima de matoneos y rechazos, la mayoría de los presos se abstienen de visitar el centro psicológico. Las condiciones de discriminación, de violencia, de enfermedad, de malas condiciones de descanso, afectan la salud mental de los reclusos, quienes terminan por tener un grave daño psicológico que posteriormente puede traducirse en la formación de individuos más violentos dentro de la cárcel y con más sed de venganza.
En la medida en que no existe la posibilidad de suministrar a las personas presas los bienes y servicios mínimos, la satisfacción de sus necesidades personales es asumida por el mercado negro. El contrabando dentro de la prisión se convierte en un mecanismo que permite no sólo su funcionamiento cotidiano frente a la escasez de bienes y servicios, sino que, además, legitima el control de los grupos internos de poder que cogobiernan los presidios.
La ausencia de bienes y servicios mínimos tiene como consecuencia la creación de un mercado negro, mediante el cual los presos satisfacen sus necesidades personales. Lo que empieza siendo una manera de tener acceso a los bienes más necesarios, termina convirtiéndose en un gran sistema de contrabando de drogas, alcohol y servicios ilícitos, que legitiman el control de grupos internos de poder que cogobiernan las prisiones.
De la misma manera que en el tema de hacinamiento, los Colombianos parecen estar muy bien informados de las malas condiciones de higiene y salubridad existentes en las cárceles. Un 90% de los encuestados respondieron afirmativo ante la pregunta ¿Cree usted que existen condiciones de insalubridad en las cárceles? (mal higiene, enfermedades, etc.), lo que demuestra que la mayoría de la gente del común y corriente no desconocen que este es uno de los mayores problemas existentes tras las rejas de las cárceles.
Gracias por tomarsen el tiempo adecuado para investigar a estas personas que son invisibles para la sociedad expetuando a las familias respectivas.
ResponderEliminarEstoy deacuerdo totalmente con ustedes. Incluso tengo un projecto en desarrollo que exigue exactamente eso, una mejor alimentacion para los reclusos y una adecuada atencion medica.
Gracias por compartir esta informacion valiosa.
pero vamos que derechos y mejoras queres pa' estas personas , hagan otra carcel y listo los tenes como ratitas asiladas, o se te olvido que en La modelo van Paracos, Guerrillos y Narcos vamos x Dios No son una santa paloma
ResponderEliminar