lunes, 9 de mayo de 2011

En cuento a la alimentación y la higiene...

La calidad de la comida y las condiciones de higiene son degradantes.  Causa de sobre población, el menú que se le da a los presos es de muy baja calidad dado a que son tantas bocas a las que hay que alimentar que no se puede asegurar un menú digno para cada uno de los presos. Es por esto que la comida que reciben los reclusos es muy poco apetecible y consiste en su mayoría en una gran cantidad de harinas que terminan por mezclarse con los otros alimentos haciendo un embudo que los reclusos terminan consumiendo solo por supervivencia, así lo manifestaron varios de los cautivos con los que pudimos hablar en la cárcel. Además de la baja calidad de la comida, estos solo reciben dos comidas al día, y a muy tempranas horas del dia, razón por la cual, los presos más dominantes matonean a los más vulnerables para poder quedarse con su plato de comida.  

Sin embargo, más preocupante que la calidad de la comida, son las condiciones de  higiene y salubridad de la cárcel. No existe un sistema de saneamiento básico adecuado, esto haciendo referencia a fuentes y sistemas de abastecimiento de agua para uso y consumo humano, disposición sanitaria de excrementos y orina, manejo sanitario de los residuos sólidos, conocidos como basura, y control de plagas nocivas, como ratas, cucarachas, pulgas, etc. Desde que se ingresa a la cárcel se convierte evidente el fuerte olor a orines y excremento que emana de los pabellones. La causa de esto es la falta de disposición sanitaria para tanta población de presos, hay muy pocos orinales y estos no tienen un buen funcionamiento, por lo que los presos recurren a hacer sus necesidades en los rincones de los patios o en cualquier lugar que parezca propicio para ello. No hay quien limpie estos desechos, lo que causa enfermedades e infecciones a los reclusos.
Como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el artículo 25 bajo los Principios 24 al 26 del Conjunto de Principios; y las sentencias T-606 y607 de la Corte Constitucional, La salud es un derecho de los internos que se traduce en la posibilidad real y efectiva de recibir la atención médica, psicológica o siquiátrica que requieran. Tuvimos la oportunidad de conversar con uno de los detenidos, quien nos comentó que el sistema de salud en la cárcel es prácticamente nulo, a aquellos presos enfermos no se les brinda ni la atención adecuada ni los medicamentos que se les debe suplir. Además, todos los presos están expuestos a infecciones y plagas que solo contribuyen al fortalecimiento de más enfermedades.
No solo debe tomarse en cuenta las condiciones de salud física de los presos, sino también las condiciones de salud mental de estos. La Cárcel la Modelo cuenta con un grupo de psicólogos que atienden a los presos que sientan la necesidad de recibir ayuda profesional. Sin embargo, por miedo a ser tildados de locos, y a ser víctima de matoneos y rechazos, la mayoría de los presos se abstienen de visitar el centro psicológico. Las condiciones de discriminación, de violencia, de enfermedad, de malas condiciones de descanso, afectan la salud mental de los reclusos, quienes terminan por tener un grave daño psicológico que posteriormente puede traducirse en la formación de individuos más violentos dentro de la cárcel y con más sed de venganza.
En la medida en que no existe la posibilidad de suministrar a las personas presas los bienes y servicios mínimos, la satisfacción de sus necesidades personales es asumida por el mercado negro. El contrabando dentro de la prisión se convierte en un mecanismo que permite no sólo su funcionamiento cotidiano frente a la escasez de bienes y servicios, sino que, además, legitima el control de los grupos internos de poder que cogobiernan los presidios.

La ausencia de bienes y servicios mínimos tiene como consecuencia la creación de un mercado negro, mediante el cual los presos satisfacen sus necesidades personales. Lo que empieza siendo una manera de tener acceso a los bienes más necesarios, termina convirtiéndose en un gran sistema de contrabando de drogas, alcohol y servicios ilícitos, que legitiman el control de grupos internos de poder que cogobiernan las prisiones.
De la misma manera que en el tema de hacinamiento, los Colombianos parecen estar muy bien informados de las malas condiciones de higiene y salubridad existentes en las cárceles. Un 90% de los encuestados respondieron afirmativo ante la pregunta ¿Cree usted que existen condiciones de insalubridad en las cárceles? (mal higiene, enfermedades, etc.), lo que demuestra que la mayoría de la gente del común y corriente no desconocen que este es uno de los mayores problemas existentes tras las rejas de las cárceles.

Un poco más del Hacinamiento

La situación no es muy distinta a como lo han descrito varios conocedores del sistema penitenciario nacional “Allí las celdas se compran y se venden; los recién llegados son explotados y golpeados; las personas de piel negra se ven obligadas a dormir en húmedos túneles que no se sabe para qué fueron construidos; homosexuales y transexuales son tratados como sirvientes y los acusados de violación son sistemáticamente asesinados; mientras unas personas duermen en el suelo buscando el calor que aún desprenden los hornos de la cocina, otras lo hacen bajo pulcras sabanas de seda.”(1)


Quizás el problema más evidente, es la terrible condición de hacinamiento que se vive en las cárceles.  Los 5 pabellones que visitamos albergan más presos que los que tiene capacidad para asilar, los presos parecen perder su condición humana para ser reducidos casi a la condición de pollos de engorde.  La capacidad de las celdas es para aproximadamente 4 personas (Aquellas celdas que tienen camarotes) pero estas terminan albergando de 7 a 8 presos, quienes deben acomodarse como de lugar. Pero no todos tienen la posibilidad de dormir en celdas, en la noche, los oscuros y fríos pasillos de la Cárcel la Modelo se convierten en el dormitorio de un sin número de presos quienes deben dormir uno junto a 
otro, algunos inclusive sin colchón en las húmedas lozas de concreto de los pasillos. Aquellos privilegiados no gozan de mucho tampoco, las losas de concreto que se hacen llamar “camas” son de mínimo tamaño  y el material en las que están hechas no me permite que sean muy cómodas. Posiblemente en el día es más complejo poder observar este fenómeno dado a que los presos se encuentran en los patios, pero de igual manera es posible observar el gran acumulamiento humano existente. Estas condiciones inhumanas en las que se tienen a los presos demuestran que las condiciones de reclusión en Colombia son indignas y lamentables, demostrando el abuso de poder que tiene el sistema penitenciario sobre los presos.



Como lo evidencian las encuestas, el problema de hacinamiento no es desconocido por la gente del común y corriente. La población Colombiana se ve bien enterada de que existe un problema grave de sobrepoblación en las cárceles nacionales. El 92% de los encuestados, respondieron afirmativo a la pregunta  ¿Cree usted que actualmente existe hacinamiento en las cárceles? Siendo esta la pregunta con mayor porcentaje de afirmación, esto demuestra que la gente no desconoce del  problema de hacinamiento.  
La situación de hacinamiento se termina traduciendo en violencia e inseguridad entre los presos,  múltiples enfermedades (causa de la degradante condición de higiene en la que se encuentran las celdas), y otros múltiples problemas que solo se suman a los muchos que deben enfrentar los presos. Como bien lo establece el informe de la defensoria del Pueblo “origina condiciones inhumanas para vivir, corrupción y violencia por la consecución de un espacio mínimo en donde pernoctar, factores que a su vez entorpecen el cumplimiento del tratamiento penitenciario para la reinserción social del interno y disminuyen ostensiblemente las oportunidades de trabajo, educación y recreación para los internos, dificultan la capacidad de control y la gobernabilidad por parte de las autoridades carcelarias y, consecuencialmente, comprometen la obligación del Estado de garantizar la vida e integridad física de las personas privadas de la libertad. En síntesis, el hacinamiento representa para la población reclusa una pena adicional a la judicialmente impuesta.”(2)

domingo, 8 de mayo de 2011

Hacinamiento

El hacinamiento hace referencia a la acumulación de personas en un mismo lugar que se considera excesivo; este es el fenómeno que domina en las cárceles colombianas. Colombia cuenta con 174 cárceles y las estadísticas indican que dichos centros de reclusión tienen una capacidad para 50 mil presos, pero en la actualidad la población carcelaria es de más de 75 mil presos. Lo que se traduce en un hacinamiento del 200% en cárceles de diferentes ciudades del país.

En la visita que hicimos a la cárcel la Modelo de Bogotá, nos encontramos con que este centro está dividido en 5 patios, dos de los cuales tienen en este momento a 1500 presos, en lo que se supone está diseñado para 700.


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